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Qué ver en La Garrotxa

Una guía completa para descubrir volcanes, pueblos con encanto y naturaleza en una de las comarcas más sorprendentes de Cataluña

La Garrotxa es uno de esos destinos que sorprenden incluso antes de llegar. Situada en la provincia de Girona, esta comarca es famosa por su paisaje volcánico, considerado el más importante de la península ibérica, con cerca de 40 conos volcánicos y más de 20 coladas de lava que han dado forma a un entorno único.

Pero La Garrotxa no es solo volcanes. Es también una tierra de bosques mágicos como la Fageda d’en Jordà, pueblos medievales con muchísimo encanto, rutas de senderismo espectaculares y una gastronomía muy ligada al territorio. Todo ello convierte la zona en un destino perfecto tanto para una escapada de fin de semana como para una ruta de varios días.

Es un lugar donde puedes pasar de caminar por el cráter de un volcán a perderte por calles empedradas, comer cocina tradicional catalana o simplemente desconectar en plena naturaleza. Y lo mejor de todo es que es un destino accesible, fácil de recorrer y muy agradecido en cualquier época del año.

En esta guía te contamos todo lo que necesitas saber sobre qué ver en La Garrotxa, con recomendaciones reales y una ruta optimizada para aprovechar al máximo tu visita.

Consejos prácticos antes de visitar La Garrotxa

Antes de empezar a recorrer La Garrotxa, hay algunos consejos que te ayudarán a organizar mejor tu viaje y disfrutar mucho más de la experiencia.

Lo primero que tienes que tener claro es que, aunque la zona no es muy grande, hay bastantes puntos de interés repartidos por toda la comarca. Por eso, lo más recomendable es moverse en coche. Es la forma más cómoda de llegar a volcanes, pueblos y rutas sin depender de horarios.

Otro punto importante es planificar bien las visitas, especialmente si vas en temporada alta o fines de semana. La zona del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa es muy popular y algunos accesos y aparcamientos pueden requerir reserva previa, sobre todo en lugares como la Fageda d’en Jordà o los volcanes más visitados.

También es muy recomendable madrugar. Las horas de mayor afluencia suelen concentrarse entre media mañana y la tarde, por lo que empezar el día temprano te permitirá disfrutar de los lugares con más tranquilidad y sin tanta gente.

En cuanto al alojamiento, una buena estrategia es quedarse en un punto céntrico de la comarca. Olot suele ser la mejor base, ya que está bien situada para moverte a prácticamente todos los puntos importantes. Otra opción interesante es alojarse en alguna casa rural o apartamento, donde la experiencia es mucho más tranquila y conectada con la naturaleza.

El clima es otro factor a tener en cuenta. La Garrotxa tiene un entorno muy verde y húmedo, lo que hace que el tiempo pueda cambiar con cierta facilidad. Es importante llevar calzado cómodo, ropa adecuada para caminar y, dependiendo de la época, algo de abrigo o protección solar.

Por último, hay algo que creemos clave: no intentes verlo todo en un solo día. La Garrotxa se disfruta mucho más sin prisas, combinando naturaleza, pueblos y momentos de descanso. Si puedes dedicarle dos o tres días, la experiencia será mucho más completa.

Lugares imprescindibles para visitar en La Garrotxa

La Garrotxa está llena de rincones especiales, pero hay algunos lugares que son imprescindibles si quieres conocer bien la comarca. Lo ideal es combinarlos poco a poco en una ruta, ya que muchos están relativamente cerca entre sí.

Olot

Olot es el corazón de La Garrotxa y el mejor punto de partida para descubrir la comarca. Más allá de ser la capital, es una ciudad tranquila, cómoda de recorrer y rodeada completamente por naturaleza volcánica, algo que la hace muy especial.

La plaza del mercado de Olot es donde se concentra gran parte del ambiente, ya que allí tienes todo cerca.
La plaza del mercado de Olot es donde se concentra gran parte del ambiente, ya que allí tienes todo cerca.

Uno de sus mayores atractivos es precisamente su entorno. Desde la propia ciudad puedes acceder fácilmente a varios volcanes, como el Montsacopa, que se encuentra dentro del núcleo urbano. Subir hasta su cráter es un plan sencillo y muy recomendable, ya que desde arriba tienes unas vistas muy bonitas de Olot y de todo el paisaje que la rodea.

Pero Olot no es solo naturaleza. Su centro histórico también merece un paseo sin prisas. Es una ciudad agradable, con calles tranquilas, plazas con encanto y edificios que combinan historia y modernismo. Perderse por sus calles es una de las mejores formas de descubrir su esencia.

Otro punto interesante es el Espai Cràter, un museo moderno e interactivo dedicado al vulcanismo. Es una visita muy recomendable si quieres entender mejor cómo se ha formado todo el paisaje de la Garrotxa. Además, es muy didáctico, por lo que encaja perfectamente tanto para adultos como para niños.

El Espai Cràter, una visita muy recomendable en la ciudad.
El Espai Cràter, una visita muy recomendable en la ciudad.

Si te apetece un plan más relajado, el Parc Nou es una opción perfecta. Se trata de una gran zona verde dentro de la ciudad, ideal para pasear, desconectar o simplemente hacer una pausa en medio del día.

En cuanto a la gastronomía, Olot es también un muy buen lugar para probar la cocina volcánica. Platos como las patatas de Olot o las judías de Santa Pau forman parte de la tradición local y merece la pena hacer una parada para comer bien.

En definitiva, Olot no es solo un lugar de paso, sino una base perfecta para explorar La Garrotxa. Es cómoda, está bien ubicada y tiene suficientes atractivos como para dedicarle al menos medio día.

Les Preses

Les Preses es un pequeño municipio situado muy cerca de Olot que muchas veces pasa desapercibido, pero que puede ser una opción muy interesante, especialmente si estás buscando dónde alojarte en La Garrotxa.

Nosotros decidimos quedarnos aquí durante nuestra visita y fue todo un acierto. Nos alojamos en Apartaments Can Morera y la experiencia fue muy buena. Es un lugar tranquilo, bien ubicado y con la ventaja de tener aparcamiento gratuito, algo que se agradece mucho si te estás moviendo en coche por la zona.

Además, su localización es perfecta para recorrer la comarca, ya que estás a pocos minutos de Olot y muy cerca de algunos de los puntos más importantes, como la Fageda d’en Jordà o los volcanes. Esto te permite moverte con facilidad sin necesidad de hacer grandes desplazamientos.

El entorno de Les Preses también es muy agradable, rodeado de naturaleza y con un ambiente mucho más relajado que en zonas más turísticas. Es el típico sitio donde puedes desconectar después de un día de rutas o visitas.

Les Preses.
Les Preses.

Si estás organizando una escapada por La Garrotxa y buscas un alojamiento tranquilo, bien situado y práctico, sin duda es una opción a tener en cuenta.

La Fageda d’en Jordà

La Fageda d’en Jordà es, sin duda, uno de los lugares más especiales y emblemáticos de La Garrotxa. Se trata de un bosque de hayas que crece sobre una antigua colada de lava, algo bastante poco común y que le da un carácter único.

Pasear por la Fageda es una experiencia muy diferente. El terreno es prácticamente llano, lo que hace que sea una ruta muy fácil de recorrer, incluso con niños. Pero lo que realmente destaca es el ambiente: el silencio, la luz filtrándose entre los árboles y esa sensación de estar en un lugar casi mágico.

El bosque de la Fageda d'en Jordà es una auténtica maravilla para la vista.
El bosque de la Fageda d’en Jordà es una auténtica maravilla para la vista.

Si hay una época ideal para visitarla, esa es el otoño. Los colores rojizos y dorados transforman completamente el paisaje y lo convierten en uno de los rincones más bonitos de Cataluña. Aun así, en cualquier momento del año merece la pena.

Eso sí, es importante tener en cuenta que es una zona muy visitada, especialmente en fines de semana y festivos. Por eso, lo mejor es ir temprano o a primera hora del día para evitar aglomeraciones y disfrutarla con más tranquilidad.

La Fageda no es solo un paseo, es una experiencia. Es uno de esos lugares donde no hace falta hacer grandes rutas para disfrutar, simplemente caminar y dejarte llevar.

Fundació La Fageda

Muy cerca de la Fageda d’en Jordà se encuentra la Fundació La Fageda, un proyecto muy interesante que combina actividad empresarial con una fuerte vertiente social.

La Fageda.
La Fageda.

Es conocida principalmente por sus yogures y productos lácteos, que seguramente ya habrás visto en supermercados, pero lo realmente especial es todo lo que hay detrás. La fundación trabaja para la integración laboral de personas con discapacidad o en riesgo de exclusión, algo que le da un valor añadido muy importante.

Se puede visitar mediante visitas guiadas, donde explican cómo funciona la granja, el proceso de elaboración de los productos y el proyecto social en sí. Además, la visita suele terminar con una degustación, lo cual siempre es un buen cierre.

La degustación de los productos de La Fageda.
La degustación de los productos de La Fageda.

Es una parada diferente dentro de la ruta por La Garrotxa, que combina aprendizaje, gastronomía y una iniciativa muy inspiradora.

Volcán Croscat

El volcán Croscat es uno de los más impresionantes de toda La Garrotxa y, sin duda, uno de los que más llaman la atención a simple vista. Lo que lo hace tan especial es su enorme corte lateral, resultado de antiguas extracciones de material volcánico, que deja al descubierto el interior del volcán.

Esa pared abierta, con sus capas de tierra y lava, permite entender perfectamente cómo se formaron estos paisajes, por lo que no solo es una visita bonita, sino también muy interesante a nivel geológico.

El volcán Croscat.
El volcán Croscat.

Se puede acceder fácilmente a través de senderos bien señalizados y es una visita que se puede combinar perfectamente con otros puntos cercanos, como el volcán de Santa Margarida o la Fageda d’en Jordà.

Es uno de esos lugares que sorprenden incluso si no eres especialmente fan de la geología, ya que su aspecto es realmente único.

Besalú

Besalú es, sin duda, uno de los pueblos más bonitos no solo de La Garrotxa, sino de toda Cataluña. Su imagen más icónica es el puente medieval de piedra que da acceso al casco antiguo, una auténtica postal que ya justifica la visita.

Cruzar ese puente es como viajar en el tiempo. Una vez dentro, el pueblo conserva un ambiente medieval muy bien cuidado, con calles empedradas, plazas con encanto y edificios históricos que invitan a pasear sin rumbo.

Besalú, un pueblo medieval en Cataluña
Besalú, un pueblo medieval en Cataluña

Uno de los puntos más curiosos es el antiguo barrio judío, donde se encuentra el micvé, un baño ritual judío que es uno de los pocos que se conservan en Europa.

Besalú es perfecto para dedicarle medio día, pasear tranquilamente, hacer fotos y disfrutar del ambiente. Además, cuenta con buenos restaurantes donde puedes parar a comer y completar la visita.

Castellfollit de la Roca

Castellfollit de la Roca es uno de esos lugares que impactan nada más verlo. Este pequeño pueblo está situado sobre un impresionante acantilado basáltico formado por antiguas coladas de lava, lo que le da una ubicación realmente espectacular.

La vista desde la carretera o desde los miradores cercanos es probablemente la más famosa, ya que permite apreciar perfectamente cómo el pueblo se alza sobre la roca.

Castellfollit de la Roca visto desde uno de sus miradores externos.
Castellfollit de la Roca visto desde uno de sus miradores externos.

Una vez dentro, es un paseo corto pero muy agradable. Sus calles estrechas te llevan hasta el extremo del acantilado, donde hay un mirador con vistas al valle que realmente merece la pena.

Es una parada rápida, pero muy recomendable dentro de cualquier ruta por La Garrotxa.

Santa Pau

Santa Pau es otro de los pueblos imprescindibles de la comarca, con un encanto medieval que lo convierte en una de las visitas más agradables.

Su plaza porticada es uno de los rincones más bonitos, rodeada de edificios históricos y con un ambiente muy tranquilo. Pasear por sus calles es sencillo, ya que el pueblo es pequeño, pero cada rincón tiene su encanto.

Santa Pau.
Santa Pau.

Además, Santa Pau está muy bien situado dentro del Parque Natural, por lo que es un buen punto de partida para visitar volcanes cercanos como el de Santa Margarida.

También es un buen lugar para probar la gastronomía local, especialmente las famosas judías de Santa Pau, que son uno de los productos más representativos de la zona.

En nuestra última visita por La Garrotxa nos alojamos a muy buen precio en Santa Pau, en uno de los apartamentos de la Plaça Major, donde pudimos disfrutar de la tranquilidad de este pueblo tan pintoresco.

Rupit

Aunque Rupit no pertenece exactamente a La Garrotxa, está muy cerca y suele incluirse en cualquier ruta por la zona. Y lo cierto es que merece muchísimo la pena.

Es uno de los pueblos más bonitos de Cataluña, con un aspecto totalmente medieval. Sus casas de piedra, sus calles empedradas y su famoso puente colgante crean un conjunto que parece sacado de un cuento.

Rupit y su famoso puente colgante.
Rupit y su famoso puente colgante.

Uno de los planes más típicos es cruzar el puente colgante y adentrarse en el pueblo, paseando sin prisa y disfrutando del ambiente. Además, desde Rupit también se pueden hacer rutas a pie, como la que lleva hasta el salto de Sallent, una cascada muy conocida.

Es un lugar perfecto para completar la ruta por La Garrotxa con un toque diferente.

Otros lugares relevantes

Además de los imprescindibles más conocidos, La Garrotxa y sus alrededores están llenos de lugares que también merecen mucho la pena y que pueden completar perfectamente tu ruta.

Sant Esteve d’en Bas es uno de esos rincones tranquilos que sorprenden por su entorno. Forma parte de la Vall d’en Bas, una zona con paisajes abiertos, campos verdes y un ambiente muy rural. Es ideal si buscas desconectar y disfrutar de una Garrotxa más pausada y menos turística.

Muy cerca de Olot se encuentra Sant Joan les Fonts, un pequeño municipio con mucho encanto. Aquí destaca especialmente el puente medieval y el conjunto del monasterio, además de las formaciones volcánicas visibles en el entorno. Es una visita rápida pero interesante, perfecta para añadir en ruta.

Si te apetece ampliar un poco la zona, Camprodon es una escapada muy recomendable. Este pueblo del Pirineo es conocido por su famoso puente de piedra y su ambiente de montaña. Es un lugar perfecto para pasear, tomar algo y disfrutar de un entorno diferente, más alpino.

A pocos minutos de allí se encuentra Molló Parc, una opción ideal si viajas con niños o te gustan los animales. Se trata de un parque donde puedes ver fauna del Pirineo en un entorno natural muy cuidado. Nosotros lo visitamos y nos pareció un plan muy agradable, especialmente por la posibilidad de interactuar con algunos animales, como las marmotas, siempre bajo supervisión. Además, puedes hacer la visita con calma y aprovechar las zonas de picnic para pasar el día.

Ciervos en Molló Parc.
Ciervos en Molló Parc.

En conjunto, todos estos lugares ayudan a completar la experiencia en La Garrotxa, mostrando que más allá de los volcanes y los pueblos más conocidos, hay muchos rincones que merece la pena descubrir.

Ruta para visitar la Garrotxa en 3 días

Si quieres descubrir La Garrotxa con calma y sin ir con prisas, dedicarle tres días es una opción ideal. Es tiempo suficiente para ver los lugares más importantes, disfrutar de la naturaleza y combinarlo con pueblos con encanto y buena gastronomía.

A continuación te proponemos una ruta equilibrada, pensada para optimizar desplazamientos y aprovechar bien cada jornada.

Día 1: Olot, volcanes y Fageda d’en Jordà

El primer día es perfecto para centrarte en Olot y su entorno más cercano, que concentra algunos de los paisajes más representativos de La Garrotxa.

Lo ideal es empezar temprano en Olot, dando un paseo por el centro histórico y subiendo al volcán Montsacopa. Es una subida sencilla y rápida que te permitirá tener una primera visión del paisaje volcánico de la zona.

Después puedes dirigirte hacia el Parque Natural de la Zona Volcánica, donde se encuentran algunos de los volcanes más conocidos. Una buena opción es combinar el volcán de Santa Margarida con el Croscat, ya que están relativamente cerca y forman una ruta muy completa.

Tras la parte más activa de la mañana, puedes dedicar la tarde a la Fageda d’en Jordà. Es un paseo tranquilo, ideal para bajar el ritmo y disfrutar del entorno. Si puedes, intenta ir a última hora del día, cuando hay menos gente y la luz es más bonita.

Para terminar el día, una buena opción es cenar en Olot y probar la cocina local.

Día 2: Pueblos medievales y paisajes únicos

El segundo día puedes dedicarlo a descubrir algunos de los pueblos más bonitos de la comarca y sus alrededores.

Empieza por Besalú, uno de los imprescindibles. Lo ideal es llegar pronto, cruzar su famoso puente medieval y pasear con tranquilidad antes de que se llene de gente. Es un pueblo que se disfruta mucho sin prisas.

Después puedes continuar hacia Castellfollit de la Roca. Es una parada más corta, pero muy impactante visualmente. Con una pequeña caminata puedes recorrer el pueblo y llegar al mirador.

La siguiente parada puede ser Sant Joan les Fonts, que queda de camino y permite completar el día con una visita rápida pero interesante.

Sant Joan les Fonts.
Sant Joan les Fonts.

Por la tarde, puedes acercarte a Santa Pau, otro de los pueblos con más encanto de la zona. Es perfecto para pasear, tomar algo o incluso cenar en un ambiente muy tranquilo.

Día 3: Naturaleza, relax y alrededores

El último día es ideal para tomárselo con más calma y disfrutar de la parte más natural o de los alrededores de La Garrotxa.

Si viajas con niños o te apetece un plan diferente, Molló Parc es una opción muy recomendable. Es una visita tranquila, en plena naturaleza, donde puedes ver animales y pasar unas horas agradables. Nosotros lo combinamos con un picnic y fue un plan perfecto para cerrar el viaje.

Otra opción es acercarte a la Vall d’en Bas o a zonas como Les Preses, donde puedes dar paseos más relajados y disfrutar del paisaje sin grandes rutas.

Si te apetece salir un poco de la comarca, Rupit es una excursión muy interesante. Es uno de los pueblos más bonitos de Cataluña y merece mucho la pena incluirlo si tienes tiempo.


En general, esta ruta de tres días permite ver lo esencial de La Garrotxa sin necesidad de ir con prisas. Aun así, si dispones de menos tiempo, siempre puedes adaptarla y centrarte en los puntos que más te interesen.

Dónde comer en La Garrotxa

Comer en La Garrotxa es una parte fundamental de la experiencia. La gastronomía de la zona está muy ligada al territorio, a los productos locales y a la tradición, lo que se traduce en platos sencillos pero llenos de sabor.

Aquí destaca la conocida cocina volcánica, una propuesta gastronómica que utiliza ingredientes de proximidad y recetas tradicionales adaptadas al entorno de la comarca. Es una cocina contundente, ideal después de un día de rutas y naturaleza.

Uno de los platos más típicos son las famosas patates d’Olot, una especie de croqueta grande hecha a base de patata y rellena de carne, que se fríe y queda crujiente por fuera y muy sabrosa por dentro. Es, sin duda, uno de los imprescindibles que tienes que probar si visitas la zona.

Otro producto muy representativo son las judías de Santa Pau, con denominación de origen. Son pequeñas, suaves y con una textura muy característica. Normalmente se sirven acompañadas de carnes o embutidos, formando platos muy tradicionales.

En cuanto a carnes, en La Garrotxa es muy habitual encontrar platos a la brasa, como la butifarra o el cordero, además de guisos elaborados con productos de temporada. Todo ello acompañado de embutidos típicos como el fuet o la longaniza, que forman parte de la identidad gastronómica de la comarca.

Si hablamos de dónde comer, Olot es uno de los mejores lugares para hacerlo, ya que concentra una buena oferta de restaurantes donde probar esta cocina. También en pueblos como Santa Pau o Besalú encontrarás opciones muy interesantes, muchas de ellas en entornos con mucho encanto.

Una de las panaderías más conocidas de la zona, donde no pudimos resistirnos a probar varios dulces.
Una de las panaderías más conocidas de Olot, donde no pudimos resistirnos a probar varios dulces.

Además de los restaurantes, hay otro tipo de lugares que merece mucho la pena conocer: las agrobotigues. Se trata de tiendas locales donde puedes comprar productos de la zona, desde embutidos y quesos hasta dulces o productos elaborados de forma artesanal. Son una muy buena opción si quieres llevarte algo auténtico o incluso improvisar una comida tipo picnic, como hicimos nosotros en alguna ocasión.

En este sentido, también es interesante visitar proyectos como la Fundació La Fageda, donde además de conocer su labor social puedes probar y comprar sus yogures y productos lácteos, muy conocidos en toda Cataluña.

En definitiva, comer en La Garrotxa no es solo una necesidad, sino parte del viaje. Es una forma más de conocer el territorio, sus tradiciones y su forma de entender la vida, donde la calidad del producto y la sencillez son los grandes protagonistas.

Conclusión: ¿merece la pena visitar La Garrotxa?

La Garrotxa es uno de esos destinos que no siempre están en el radar de todo el mundo, pero que cuando lo descubres, sorprende mucho más de lo esperado. No es un lugar de grandes monumentos ni de turismo masivo, sino una comarca que se disfruta poco a poco, combinando naturaleza, pueblos con encanto y buena gastronomía.

Lo que hace especial a La Garrotxa es su equilibrio. En pocos kilómetros puedes pasar de caminar por un cráter volcánico a pasear por un bosque casi mágico como la Fageda d’en Jordà, recorrer pueblos medievales como Besalú o simplemente parar a comer y disfrutar de la cocina local.

Además, es un destino muy versátil. Puedes visitarlo en pareja, con amigos o en familia, adaptando el ritmo y los planes según lo que te apetezca. Nosotros, por ejemplo, combinamos rutas, pueblos y planes tranquilos como el picnic o la visita a Molló Parc, y la experiencia fue muy completa.

Otro punto fuerte es que se puede visitar en cualquier época del año. En otoño los colores son espectaculares, en primavera todo está verde y lleno de vida, y en verano es un buen refugio para escapar del calor de otras zonas.

Las calles de Rupit.
Las calles de Rupit.

Si buscas una escapada diferente en Cataluña, donde desconectar, caminar y descubrir lugares con encanto, La Garrotxa es una apuesta segura. Es un destino que no necesita grandes artificios, porque su atractivo está precisamente en su autenticidad.

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