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Tarta de queso casera

Cremosa y llena de sabor, perfecta para sorprender en cualquier ocasión, con ingredientes sencillos

La tarta de queso es un postre universalmente amado por su textura suave, sabor delicado y versatilidad. Ya sea fría o al horno, sola o con mermelada por encima, este clásico nunca falla. Hoy te traigo una receta tradicional de tarta de queso horneada, muy fácil de preparar y con ese punto justo de cremosidad que la convierte en un verdadero placer.

Este postre es un básico de la cocina. Esta tarta casera lo tiene todo: es cremosa, clásica e irresistible. Además, solo te llevará 10 minutos prepararla. ¡Atrévete y sorprende a todos!

Ingredientes

Las medidas son para un molde de 18 cm.

Para el relleno:

  • 300 g de queso crema (tipo Philadelphia o marca blanca)
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 35% MG)
  • 3 huevos
  • 80 g de azúcar
  • 1 cucharada de harina
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)

Opcional, para la base de la tarta:

  • 150 g de galletas tipo Digestive o María
  • 75 g de mantequilla derretida

Para decorar, al gusto:

  • Mermelada de frutos rojos, fresa, arándanos o caramelo
  • Fruta fresca

Elaboración

  1. Precalienta el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo.
  2. Prepara el relleno: bate el queso crema con el azúcar hasta que esté suave. Añade los huevos uno a uno, después la nata, la vainilla (si la usas) y la harina. Bate justo hasta integrar.
  3. Forra el molde con papel de horno (un truco para ello es arrugar el papel de horno y mojarlo. Después coloca la parte mojada abajo del molde y esta se adaptará perfectamente).
  4. Vierte la mezcla sobre la base horneada.
  5. Hornea durante 30-35 minutos según el horno. La tarta debe estar cuajada en los bordes pero ligeramente temblorosa en el centro. Pincha con un palillo para ver si está hecha.
  6. Deja enfriar completamente y luego refrigera un mínimo de 4 horas. Lo ideal es dejarla toda la noche y mejor disfrutarla al día siguiente.
  7. Decora al gusto con mermelada o frutas justo antes de servir.
La tarta de queso recién horneada.
La tarta de queso recién horneada.

Consejos

  • Para un acabado más cremoso, hornea a temperatura baja (160 ºC) y deja enfriar dentro del horno con la puerta entreabierta.
  • También puedes optar por preparar una base de galletas. Para ello tritura las galletas hasta obtener un polvo fino y mézclalas con la mantequilla derretida. Cubre el fondo del molde con esta mezcla, presionando bien. Hornea 10 minutos y reserva. Yo lo he hecho de las dos maneras y las dos versiones son espectacularmente buenísimas.
  • Si prefieres una versión sin horno, puedes sustituir los huevos y usar gelatina neutra disuelta en la mezcla fría.

La tarta de queso es un clásico que siempre triunfa. Ya sea para una comida especial, una merienda o simplemente porque sí, esta tarta de queso casera es un acierto seguro. Delicada, sabrosa y versátil, puedes adaptarla a tus gustos con toppings diferentes cada vez.

¿Te animas a probarla? ¡Seguro que repetirás!

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