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Santa Pau, una joya medieval entre volcanes

Un precioso pueblo medieval rodeado de volcanes y naturaleza en una de las visitas imprescindibles de la Garrotxa

Santa Pau es uno de los pueblos medievales con más encanto de la comarca de la Garrotxa y una visita imprescindible para quienes recorren esta zona del interior de Girona. Rodeado de volcanes, bosques y paisajes naturales de gran belleza, conserva un precioso casco histórico amurallado que invita a pasear sin prisas entre calles empedradas, plazas porticadas y edificios llenos de historia.

La historia de Santa Pau

La historia de Santa Pau está estrechamente ligada a la familia noble que dio nombre a la villa y al importante desarrollo que experimentó durante la Edad Media. Aunque sus orígenes se remontan al siglo IX, fue entre los siglos XIII y XIV cuando el municipio vivió su época de mayor esplendor. Alrededor del castillo de los barones de Santa Pau comenzó a crecer una pequeña villa fortificada que, gracias a su estratégica ubicación en la comarca de la Garrotxa, se convirtió en un destacado centro agrícola y comercial de la zona.

Con el paso de los siglos, Santa Pau ha sabido conservar gran parte de su esencia medieval. Sus murallas, calles empedradas, edificios históricos y plazas porticadas siguen reflejando el aspecto que tuvo la villa hace cientos de años, convirtiendo cada paseo por su casco antiguo en un auténtico viaje al pasado.

Por la mañana era fácil ver globos aerostáticos en el cielo de Santa Pau.
Por la mañana era fácil ver globos aerostáticos en el cielo de Santa Pau.

Hoy en día, Santa Pau está considerado uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Cataluña y es una de las visitas imprescindibles de la Garrotxa. Su extraordinario patrimonio histórico, unido al espectacular entorno del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, hace que historia y naturaleza se complementen a la perfección, ofreciendo al visitante una experiencia única en uno de los pueblos con más encanto de la provincia de Girona.

Cómo llegar a Santa Pau

Santa Pau se encuentra en la provincia de Girona, en pleno corazón del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Gracias a su privilegiada ubicación, es uno de los pueblos más visitados de la comarca y una parada imprescindible para quienes desean descubrir el patrimonio medieval y los paisajes volcánicos del interior de Cataluña.

La forma más cómoda de llegar es en coche, ya que te permitirá moverte con total libertad por la zona y combinar la visita con otros lugares cercanos como Olot, la Fageda d’en Jordà o Castellfollit de la Roca. Desde Girona se tarda aproximadamente 50 minutos por las carreteras C-66 y GI-524, mientras que desde Barcelona el trayecto ronda las dos horas, tomando la AP-7 en dirección Girona y continuando después hacia Olot y Santa Pau. Si ya te encuentras en Olot, apenas tendrás que recorrer unos 10 kilómetros para llegar al municipio.

Si prefieres utilizar el transporte público, debes tener en cuenta que Santa Pau no dispone de estación de tren. La estación ferroviaria más cercana se encuentra en Girona y, desde allí, puedes continuar el viaje en autobús. También existen conexiones en autobús desde Olot, una opción muy práctica para quienes recorren la Garrotxa sin vehículo propio.

Una vez en Santa Pau, podrás recorrer todo el casco histórico cómodamente a pie. El municipio cuenta con varias zonas de aparcamiento próximas al centro histórico, por lo que dejar el coche y disfrutar de sus calles medievales caminando es, sin duda, la mejor forma de descubrir su encanto. Aparcament preferent visita Santa Pau

Dónde alojarse en Santa Pau

Santa Pau ofrece una amplia variedad de alojamientos rurales con mucho encanto, ideales para disfrutar de unos días de tranquilidad en pleno Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. La mayoría de ellos conservan la arquitectura tradicional de piedra y madera característica de la zona, combinándola con todas las comodidades actuales. Tanto si viajas en pareja como en familia, encontrarás opciones perfectas para desconectar rodeado de naturaleza.

Apartaments Plaça Major

Nosotros nos alojamos en los Apartaments Plaça Major, situados en pleno casco histórico de Santa Pau, y la experiencia no pudo ser mejor. Su ubicación, en la misma plaza principal del pueblo medieval, permite recorrer cómodamente todas sus calles a pie y disfrutar del ambiente tranquilo que se respira a cualquier hora del día.

Apartaments Plaça Major de Santa Pau.
Apartaments Plaça Major de Santa Pau.

El apartamento donde nos hospedamos era un dúplex con mucho encanto. Conservaba el estilo rústico propio del pueblo, con paredes de piedra y vigas de madera, pero incorporaba detalles modernos que lo hacían muy cómodo. En la planta inferior disponía de un dormitorio, mientras que en la superior se encontraba el salón-comedor con cocina totalmente equipada, un baño completo y un pequeño balcón. Además, contaba con una segunda habitación tipo suite con su propio baño privado, lo que resultó muy práctico para viajar en familia. Todo estaba impecablemente limpio, muy bien cuidado y perfectamente equipado para pasar varios días. Sin duda, es un alojamiento que recomendaríamos y al que volveríamos sin dudarlo, especialmente para familias con niños que quieran utilizar Santa Pau como base para descubrir la Garrotxa.

Otros alojamientos

Otra opción muy recomendable es La Morada de Can Rialla, una histórica casa de más de seis siglos de antigüedad rehabilitada como apartamentos turísticos. Conserva gran parte de su esencia medieval y ofrece alojamientos acogedores con cocina equipada, chimenea y un ambiente muy familiar.

Vistas desde nuestro apartamento en Santa Pau.
Vistas desde nuestro apartamento en Santa Pau.

Si prefieres alojarte en una auténtica masía catalana, Can Pere Petit es una excelente elección. Esta antigua casa del siglo XVIII ha sido cuidadosamente restaurada y dispone de apartamentos amplios y completamente equipados, ideales tanto para parejas como para familias o pequeños grupos. Su entorno tranquilo, muy próximo a la Fageda d’en Jordà y a los principales volcanes de la comarca, la convierte en una magnífica opción para explorar la zona.

Para quienes buscan un alojamiento más actual, Apartament Volcà Rocanegra ofrece apartamentos modernos, luminosos y funcionales con vistas al entorno natural de Santa Pau. Es una alternativa muy cómoda para escapadas de fin de semana o estancias de varios días.

Entre los alojamientos más conocidos del municipio también destacan Cal Sastre, un pequeño hotel con mucho encanto situado dentro del recinto medieval; Mas Torrencito, perfecto para quienes desean disfrutar del turismo rural rodeados de naturaleza; y Can Menció, un alojamiento sencillo y muy bien ubicado que suele ser una de las opciones más populares para visitar Santa Pau.

Sea cual sea la opción elegida, alojarse en Santa Pau permite disfrutar de la tranquilidad de uno de los pueblos medievales más bonitos de Cataluña y descubrir cómodamente otros lugares imprescindibles de la Garrotxa, como la Fageda d’en Jordà, el volcán de Santa Margarida, Olot o Besalú.

Gastronomía típica de la zona

La gastronomía es, sin duda, uno de los grandes atractivos de Santa Pau. Su privilegiada ubicación en pleno Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa ha dado lugar a la conocida como cocina volcánica, una propuesta gastronómica basada en productos de proximidad, recetas tradicionales y materias primas de gran calidad. Comer en Santa Pau es descubrir los sabores más auténticos de la comarca en un entorno privilegiado.

El producto estrella son, sin lugar a dudas, los fesols de Santa Pau, unas pequeñas judías blancas con Denominación de Origen Protegida que se cultivan en los fértiles suelos volcánicos de la zona. Destacan por su piel fina, su textura cremosa y su sabor suave, y suelen servirse como acompañamiento de carnes a la brasa, butifarras o embutidos artesanales. Son el plato más representativo del municipio y una degustación casi obligatoria durante la visita.

Además de los famosos fesols, la cocina local ofrece excelentes carnes a la brasa, embutidos tradicionales, setas de temporada, quesos artesanos y postres caseros elaborados siguiendo recetas típicas catalanas. Es una gastronomía sencilla pero llena de sabor, muy ligada al territorio y a los productos de cada estación.

Vistas de Santa Pau.
Vistas de Santa Pau.

Dónde comer en Santa Pau

Entre los restaurantes más recomendados destaca Restaurant Cal Sastre, situado en pleno casco medieval. Es uno de los establecimientos más emblemáticos de Santa Pau y un lugar perfecto para degustar la auténtica cocina volcánica elaborada con productos de proximidad en un entorno con mucho encanto.

Otra excelente opción es Restaurant Can Xel, uno de los restaurantes mejor valorados de la zona, conocido por combinar cocina tradicional catalana con propuestas más actuales y una excelente relación calidad-precio.

Si buscas una experiencia gastronómica algo más cuidada, también merece la pena reservar mesa en Restaurant Masnou. Su cocina, basada en la tradición de la Garrotxa con un toque creativo, y la calidad de sus productos lo convierten en otro de los grandes referentes gastronómicos del municipio.

En definitiva, Santa Pau es uno de esos lugares donde merece la pena sentarse a la mesa con calma. Su cocina refleja la esencia de la Garrotxa y constituye el complemento perfecto para una jornada recorriendo volcanes, bosques y uno de los pueblos medievales más bonitos de Cataluña.

Qué visitar en Santa Pau

Casco medieval de Santa Pau

El casco medieval de Santa Pau es, sin duda, el principal atractivo del municipio y uno de los conjuntos históricos mejor conservados de Cataluña. Pasear por sus calles es viajar varios siglos atrás, descubriendo un entramado de callejuelas empedradas, soportales, edificios de piedra y antiguas murallas que han conservado intacta la esencia de la villa medieval.

Recorrer el centro histórico sin un rumbo fijo es uno de los mayores placeres de la visita. A cada paso aparecen rincones con mucho encanto, arcos de piedra, pequeñas plazas y fachadas que parecen detenidas en el tiempo. Todo el conjunto transmite una gran sensación de tranquilidad y autenticidad, convirtiendo a Santa Pau en uno de esos pueblos donde merece la pena caminar despacio y disfrutar del ambiente.

Rincones de Santa Pau.
Paseando por las calles medievales de Santa Pau se descubren algunos de los rincones con más encanto de toda la Garrotxa.

El casco antiguo se encuentra parcialmente rodeado por las antiguas murallas que protegían la villa durante la Edad Media. Gracias al excelente estado de conservación de todo el conjunto, Santa Pau fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y hoy constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura medieval de Cataluña.

El Castillo de Santa Pau

El Castillo de Santa Pau es el edificio más representativo del municipio y el origen alrededor del cual comenzó a desarrollarse la villa medieval. Fue la residencia de los barones de Santa Pau desde el siglo XIII y desempeñó un papel fundamental tanto en la organización política como en la defensa de este territorio de la Garrotxa.

Su construcción fue ampliándose a lo largo de varios siglos, motivo por el que hoy combina elementos arquitectónicos de diferentes épocas. El edificio presenta una planta cuadrangular organizada alrededor de un patio interior con un antiguo pozo central, mientras que en su exterior todavía pueden apreciarse algunos de los elementos defensivos originales.

Monumento en Santa Pau.
Monumento en Santa Pau.

Entre las partes más destacadas del conjunto sobresalen la torre principal y la antigua capilla dedicada a San Antonio Abad y San Honorato, donde durante siglos se conservaron importantes obras de arte religioso. A lo largo de su historia, el castillo también tuvo otros usos. Durante buena parte del siglo XX acogió una comunidad religiosa que instaló una escuela en sus dependencias, contribuyendo a preservar este importante edificio histórico.

Actualmente el castillo continúa siendo uno de los grandes símbolos de Santa Pau y forma, junto con la iglesia y la Plaza Mayor, uno de los conjuntos monumentales más importantes de la Garrotxa.

Plaza Mayor (Firal dels Bous) e Iglesia de Santa María

El auténtico corazón de Santa Pau es su Plaza Mayor, conocida tradicionalmente como el Firal dels Bous. Se trata de una plaza muy singular, de forma irregular y rodeada por soportales y antiguas casas de piedra que conservan prácticamente el mismo aspecto que tenían hace varios siglos.

Desde finales del siglo XIII este espacio fue el centro de la actividad comercial de la villa. Aquí se celebraban mercados, ferias y reuniones que impulsaron el crecimiento económico del municipio, convirtiendo a Santa Pau en una de las poblaciones más importantes de la comarca durante la Edad Media.

Pasear bajo sus arcos de piedra es una de las experiencias más agradables de la visita. Los soportales proporcionan sombra durante buena parte del día y crean un ambiente especialmente acogedor, ideal para detenerse unos minutos, tomar algo en alguna terraza o simplemente contemplar el ir y venir de visitantes y vecinos.

Cruzando los arcos que conducen a la plaza mayor.
Cruzando los arcos que conducen a la plaza mayor.

Presidiendo la plaza se encuentra la Iglesia de Santa María, uno de los edificios religiosos más importantes del municipio. Su elegante fachada y su perfecta integración con el resto del conjunto monumental hacen que sea uno de los lugares más fotografiados de Santa Pau.

Muy próxima al castillo, forma parte del núcleo histórico mejor conservado de la localidad y constituye una visita imprescindible para comprender la importancia que tuvo Santa Pau durante la Edad Media.

La iglesia de Santa María.
La Iglesia de Santa María completa uno de los conjuntos monumentales más bonitos de la Garrotxa.

Hoy en día, la Plaza Mayor sigue siendo el punto de encuentro de la vida cotidiana del pueblo. Sentarse bajo sus soportales, contemplar las fachadas medievales y dejarse envolver por la tranquilidad del lugar es una de las mejores formas de disfrutar de la esencia de Santa Pau.

Naturaleza y actividades al aire libre

Muy cerca del pueblo se encuentran algunos de los espacios naturales más emblemáticos de la comarca. Uno de ellos es el volcán de Santa Margarida, probablemente el más conocido de la Garrotxa gracias a su enorme cráter, en cuyo interior se levanta una pequeña ermita románica que le confiere una imagen única. También destaca el volcán Croscat, famoso por su espectacular corte lateral, que permite observar el interior de una antigua colada volcánica y comprender cómo se formó este singular paisaje hace miles de años.

Otro de los grandes imprescindibles es la Fageda d’en Jordà, un precioso bosque de hayas que crece sobre una antigua colada de lava. Sus senderos son muy fáciles de recorrer y ofrecen un paisaje espectacular durante todo el año, aunque es en otoño cuando alcanza su máximo esplendor gracias a la explosión de colores ocres, dorados y rojizos.

Santa Pau es también un excelente punto de partida para realizar numerosas actividades al aire libre. La comarca cuenta con una extensa red de senderos perfectamente señalizados que permiten recorrer volcanes, bosques y antiguos caminos rurales tanto a pie como en bicicleta. También existen rutas a caballo, visitas guiadas para conocer el origen geológico de la zona y múltiples oportunidades para los amantes de la fotografía de naturaleza.

Nosotros te recomendamos dedicar un tiempo simplemente a pasear por Santa Pau sin un itinerario fijo. Perderse por sus calles medievales es una experiencia muy agradable, pero también merece la pena descender hasta la parte baja del pueblo, donde comienzan varios senderos que atraviesan pequeños puentes de piedra y zonas ajardinadas. Desde allí se obtienen perspectivas muy bonitas del conjunto histórico y del entorno natural que rodea la villa, ofreciendo una visión diferente de Santa Pau que muchos visitantes pasan por alto.

Disfrutando de la magia de Santa Pau.
Disfrutando de la magia de Santa Pau.

Consejos útiles

Santa Pau es un destino que cambia mucho según la época del año, por eso conviene escoger bien el momento de la visita en función de lo que estés buscando. En primavera, el entorno se llena de verde y el clima suele ser suave, ideal para pasear por el casco medieval y hacer rutas por los alrededores. En otoño, la Garrotxa se transforma con colores espectaculares, especialmente en lugares como la Fageda d’en Jordà, donde los tonos ocres, rojizos y dorados crean un paisaje precioso.

Durante el verano, aunque puede hacer más calor, es una buena época para disfrutar de actividades al aire libre y recorrer la zona con más horas de luz. En invierno, en cambio, Santa Pau se convierte en una escapada rural perfecta para disfrutar de la tranquilidad, el ambiente medieval y la gastronomía tradicional de la comarca.

Sea cual sea la época elegida, te recomendamos llevar calzado cómodo, ya que gran parte del encanto de Santa Pau está en recorrer sus calles empedradas y los senderos cercanos. También es aconsejable reservar alojamiento con antelación, especialmente en temporada alta, fines de semana y puentes. Si tienes pensado visitar los volcanes más conocidos, como el de Santa Margarida o el Croscat, lo mejor es hacerlo a primera hora para evitar aglomeraciones y disfrutar del entorno con más calma.


Santa Pau es un destino perfecto para desconectar, disfrutar de la naturaleza y descubrir uno de los pueblos medievales más encantadores de Cataluña.

El puente de Santa Pau.
El puente de Santa Pau.

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